Apple y OpenAI han pasado de ser aliados discretos a enemigos declarados en los tribunales. La semana pasada, Apple presentó una demanda de 41 páginas que acusa al creador de ChatGPT de orquestar un plan sistemático para robar secretos industriales de hardware — y los nuevos detalles que han salido a la luz esta semana son todavía más graves de lo que se pensaba.
Si el lunes supimos que Apple demandaba a OpenAI por el robo de secretos de hardware a través de antiguos empleados, ahora los medios estadounidenses han tenido acceso al contenido completo de la denuncia, y las revelaciones son explosivas: desde entrevistas de trabajo donde se pedía a los candidatos que trajeran prototipos reales de Apple, hasta la explotación de un "bug poco común" en los sistemas de seguridad de Cupertino. Vamos por partes.
Los tres empleados en el punto de mira
La demanda se centra en tres antiguos trabajadores de Apple que acabaron en OpenAI. El primero es Tang Tan, un veterano de 24 años en Apple que llegó a ser vicepresidente del Apple Watch. Tan dejó la compañía en 2024 para unirse a Jony Ive en su nueva empresa de hardware, io, que terminó siendo adquirida por OpenAI el año pasado. Hoy es el director de hardware de OpenAI, y desde esa posición habría tenido acceso privilegiado a información estratégica.
El segundo es Chang Liu, un ingeniero eléctrico de sistemas que trabajó durante más de ocho años en el iPhone. Liu se unió a OpenAI en enero de 2026 como miembro del equipo técnico. Según Apple, Liu es el principal responsable de haber extraído documentos confidenciales de la compañía.
El tercero es Yu-Ting "Alyssa" Peng, también exempleada de Apple, que se incorporó a OpenAI en abril de 2026 y que, presuntamente, participó en el entramado de filtración de información.
Todos ellos forman parte, según la denuncia, de un plan continuado para extraer secretos de Apple mientras OpenAI ultima los preparativos para lanzar su primer dispositivo de hardware de inteligencia artificial, previsto para 2027.
1. Entrevistas de "show and tell" con prototipos reales
Uno de los pasajes más llamativos de la demanda describe cómo el responsable de hardware de OpenAI supuestamente pedía a los candidatos que se presentaran a las entrevistas con algo fuera de lo común: componentes en los que estuvieran trabajando y muestras de productos no lanzados.
Imagínate la escena. Estás en una entrevista para un puesto en OpenAI y te piden que traigas "algo interesante en lo que hayas trabajado". No es un ejercicio teórico, ni una prueba de pizarra. Es una invitación explícita a mostrar secretos industriales de tu empleador actual. Según Apple, esto no fue un caso aislado, sino una práctica reiterada que OpenAI utilizó para obtener información privilegiada sobre los planes de hardware de la competencia.
Los reclutadores de OpenAI, siempre según la denuncia, "entrenaban" a los candidatos de Apple sobre cómo evitar los controles de seguridad internos para poder extraer información sin ser detectados.
2. Liu conservó un ordenador de Apple tras irse
Chang Liu, el exingeniero del iPhone, habría incumplido todos los protocolos de salida estándar de Apple. Según la demanda, Liu no respondió a las solicitudes para firmar un recordatorio de confidencialidad, no se presentó a la entrevista de salida y no confirmó que hubiera devuelto todos los dispositivos propiedad de la compañía, que es el procedimiento habitual.
Apple asegura que Liu "no devolvió al menos un ordenador propiedad de Apple" y que, además, le dijo a otra empleada (Peng) que todavía tenía "otro ordenador" en su poder. Semanas después de haber dejado la compañía, Liu habría accedido al almacenamiento en red en la nube de Apple utilizando una vulnerabilidad de autenticación que la compañía de Cupertino desconocía.
3. La vulnerabilidad "rara" que permitió el acceso remoto
TechCrunch ha revelado un detalle adicional especialmente preocupante: el exingeniero explotó un "bug poco común" en el sistema de autenticación de Apple para acceder a los servidores internos incluso después de haber dejado la compañía. No se trataba de una credencial olvidada o de una sesión abierta, sino de un fallo de seguridad genuino que Apple no sabía que existía.
Esto plantea preguntas incómodas sobre la seguridad interna de Apple. Si un ex empleado pudo seguir accediendo a la red corporativa semanas después de irse, ¿qué otros vectores de ataque podrían estar abiertos? La compañía asegura que ya ha corregido la vulnerabilidad, pero el daño —según la demanda— ya estaba hecho.
4. OpenAI habría engañado a un proveedor de Apple
Otro de los episodios que recoge la demanda tiene que ver con la cadena de suministro. Apple acusa a OpenAI de haber engañado a uno de sus socios de confianza para que realizara una técnica de diseño de productos patentada por Apple.
Aunque la demanda no revela el nombre del proveedor ni la técnica exacta, el contexto apunta a que OpenAI habría utilizado ingeniería social y su relación comercial con este proveedor para obtener acceso a procesos de fabricación que Apple había desarrollado en exclusiva y que considera secretos comerciales.
5. Tan llevó documentos de Apple a OpenAI
Tang Tan, el veterano de 24 años en Apple que ahora es el máximo responsable de hardware en OpenAI, también está acusado de llevarse documentos confidenciales. Según la demanda, Tan habría transferido información sensible relacionada con el diseño de productos y las hojas de ruta tecnológicas de Apple a su nuevo empleador.
El hecho de que Tan ocupara un cargo tan sensible —vicepresidente del Apple Watch— y que ahora dirija precisamente la división de hardware de OpenAI hace que este caso sea especialmente delicado. Si las acusaciones son ciertas, OpenAI habría obtenido un atajo directo a años de investigación y desarrollo de Apple en hardware.
6. Un patrón sistemático, no incidentes aislados
Quizás lo más grave de la demanda es que Apple no presenta estos episodios como incidentes aislados, sino como parte de un patrón sistemático. La compañía asegura que OpenAI ha estado "reclutando agresivamente" a empleados de Apple durante meses, no por su talento, sino específicamente por el acceso a información privilegiada que podían proporcionar.
La denuncia describe un "plan coordinado" que incluía sesiones de formación para que los candidatos supieran exactamente qué información compartir y cómo hacerlo sin levantar sospechas. Todo ello, según Apple, con el objetivo de acelerar el desarrollo del primer dispositivo de hardware de OpenAI, cuyo lanzamiento está previsto para 2027.
Qué significa esto para el futuro de la IA y el hardware
Esta demanda llega en un momento especialmente tenso para la industria. La guerra por el talento en IA es feroz, y las acusaciones de robo de secretos comerciales no son nuevas, pero el caso Apple-OpenAI es diferente por varias razones.
En primer lugar, porque implica a dos de las empresas más valiosas del planeta. Apple es la compañía más capitalizada del mundo, y OpenAI, con sus recientes rondas de financiación, se ha convertido en un gigante tecnológico por derecho propio. Un litigio de esta magnitud puede cambiar el equilibrio de poder en Silicon Valley.
En segundo lugar, porque abre la puerta a que otros fabricantes de hardware —Samsung, Google, Qualcomm— sigan el mismo camino y presenten demandas similares si consideran que OpenAI se está beneficiando de información robada.
Y en tercer lugar, porque pone sobre la mesa una pregunta ética incómoda: ¿hasta dónde están dispuestas a llegar las empresas de IA para acelerar su desarrollo de hardware? Si las acusaciones de Apple son ciertas, la respuesta es preocupante.
¿Qué pasará ahora?
La batalla legal acaba de empezar. OpenAI tendrá que presentar su defensa en las próximas semanas, y es muy probable que el caso se alargue durante meses o incluso años. Mientras tanto, ambos gigantes tecnológicos siguen compitiendo en múltiples frentes: Apple con su ecosistema de inteligencia artificial y Siri AI, y OpenAI con sus modelos de lenguaje y su ambicioso plan de hardware para 2027.
Lo que está claro es que la luna de miel entre Apple y OpenAI —si es que alguna vez existió— ha terminado. Y los tribunales van a decidir quién tiene razón en una de las disputas legales más importantes del año.